14 martes
Blanco
FERIA DE PASCUA
MR p. 350 [355] / Lecc. I p. 875
ANTÍFONA DE ENTRADA Apoc 19, 7. 6
Este es un verdadero mártir, ya que derramó su sangre
por Cristo; no temió las amenazas de quienes lo juzgaron y
mereció así el Reino de los cielos. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Te pedimos, Dios todopoderoso, que nos concedas
anunciar la victoria de Cristo resucitado, para que alcancemos
en plenitud los bienes eternos, cuyo anticipo hemos recibido.
Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Tenían un solo corazón y una sola alma.]
Del libro de los Hechos de los Apóstoles 4, 32-37
La multitud de los que habían creído tenía un solo
corazón y una sola alma; todo lo poseían en común y nadie
consideraba suyo nada de lo que tenía.
Con grandes muestras de poder, los apóstoles daban
testimonio de la resurrección del Señor Jesús y todos
gozaban de gran estimación entre el pueblo. Ninguno pasaba
necesidad, pues los que poseían terrenos o casas, los vendían,
llevaban el dinero y lo ponían a disposición de los apóstoles,
y luego se distribuía según lo que necesitaba cada uno.
José, levita nacido en Chipre, a quien los apóstoles
llamaban Bernabé (que significa hábil para exhortar), tenía
un campo; lo vendió y puso el dinero a disposición de los
apóstoles. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 92
R. El Señor es un rey magnífico. Aleluya.
Tú eres, Señor, el rey de todos los reyes. Estás revestido
de poder y majestad. Tú mantienes el orbe y no vacila. Eres
eterno, y para siempre está firme tu trono. R.
Muy dignas de confianza son tus leyes y desde hoy y para
siempre, Señor, la santidad adorna tu templo. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Jn 3, 15
R. Aleluya, aleluya.
El Hijo del hombre debe ser levantado en la cruz, para
que los que creen en él tengan vida eterna. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Nadie ha subido al cielo sino el Hijo del hombre, que bajó
del cielo.]
Del santo Evangelio según san Juan 3, 7b-15
En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: “No te extrañes
de que te haya dicho: Tienen que renacer de lo alto’. El
viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de
dónde viene ni a dónde va. Así pasa con quien ha nacido del
Espíritu”. Nicodemo le preguntó entonces: “¿Cómo puede
ser esto?”
Jesús le respondió: “Tú eres maestro de Israel, ¿y no
sabes esto? Yo te aseguro que nosotros hablamos de lo que
sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero
ustedes no aceptan nuestro testimonio. Si no creen cuando
les hablo de las cosas de la tierra, ¿cómo creerán si les hablo
de las celestiales? Nadie ha subido al cielo sino el Hijo del
hombre, que bajó del cielo y está en el cielo. Así como
levantó Moisés la serpiente en el desierto, así tiene que ser
levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en
él tenga vida eterna”. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: Continuamos la entrevista de Jesús
con Nicodemo, que ahora se centra en lo que constituye
una especie de “columna vertebral” del Evangelio de
san Juan. Esto se podría resumir así: el don de la
«vida eterna» está reservado para aquellos que creen
que Jesús es el Hijo de Dios y que lo aceptan como
Enviado del Padre. La fe en Cristo nos ha de llevar al
ideal de una comunión en el amor fraterno. Tal amor
–que se afianza en la oración y en las enseñanzas de
los apóstoles– ha de traducirse luego en ayuda mutua
e incluso en una real participación de bienes, tanto
espirituales como materiales.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, vivir siempre llenos de gratitud
por estos misterios pascuales que celebramos, para que,
continuamente renovados por su acción, se conviertan
para nosotros en causa de eterna felicidad. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Jn 15, 1. 5
Era necesario que Cristo padeciera y resucitara de entre
los muertos, y así entrara luego en su gloria. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor y Dios nuestro, escucha nuestras oraciones, para que
la participación en los sacramentos de nuestra redención nos
ayude en la vida presente y nos alcance las alegrías eternas.
Por Jesucristo, nuestro Señor.