29 miércoles
Blanco
FERIA DE PASCUA
SANTA CATALINA DE SIENA,
Virgen y Doctora de la Iglesia
MR p. 703 [722] / Lecc. I p. 906
Su vida estuvo repartida entre la contemplación de Jesüs
crucificado y el servicio de la Iglesia, desgarrada por
facciones. Plenamente imbuida en el espíritu de santo
Domingo, encontró en el amor a Dios todas las energias
necesarias para hacer regresar al Papa, de Aviñón a Roma,
y para hacer comprender a los pecadores lo que significa el
llamamiento de la sangre redentora (1347-1380).
ANTÍFONA DE ENTRADA
Esta virgen sabia y prudente salió al encuentro de Cristo
con la lámpara encendida. Aleluya.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que hiciste arder en amor divino a santa
Catalina de Siena, al contemplar la pasión de tu Hijo y
al servir a tu Iglesia, concede, por su intercesión, que tu
pueblo, asociado al misterio de Cristo, se alegre siempre
en la manifestación de su gloria. Él, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los
siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
[Resérvenme a Saulo y a Bernabé.]
Del libro de los Hechos de los Apóstoles 12, 24–13, 5a
En aquel tiempo, la palabra del Señor cundía y se propagaba.
Cumplida su misión en Jerusalén, Saulo y Bernabé regresaron
a Antioquía, llevando consigo a Juan Marcos.
Había en la comunidad cristiana de Antioquía algunos
profetas y maestros, como Bernabé, Simón (apodado el
“Negro”), Lucio el de Cirene, Manahén (que se crió junto
con el tetrarca Herodes) y Saulo. Un día estaban ellos
ayunando y dando culto al Señor, y el Espíritu Santo les
dijo: “Resérvenme a Saulo y a Bernabé para la misión que
les tengo destinada”. Todos volvieron a ayunar y a orar;
después les impusieron las manos y los despidieron.
Así, enviados por el Espíritu Santo, Saulo y Bernabé
fueron a Seleucia y zarparon para Chipre. Al llegar a
Salamina, anunciaron la palabra de Dios en las sinagogas
de los judíos. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 66
R. Que te alaben, Señor, todos los pueblos. Aleluya.
Ten piedad de nosotros y bendícenos; vuelve, Señor, tus
ojos a nosotros. Que conozca la tierra tu bondad y los pueblos
tu obra salvadora. R.
Las naciones con júbilo te canten, porque juzgas al mundo
con justicia; con equidad tú juzgas a los pueblos y riges en
la tierra a las naciones. R.
Que te alaben, Señor, todos los pueblos, que los pueblos
te aclamen todos juntos. Que nos bendiga Dios y que le rinda
honor el mundo entero. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 8, 12
R. Aleluya, aleluya.
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue
tendrá la luz de la vida. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Yo he venido al mundo como luz.]
Del santo Evangelio según san Juan 12, 44-50
En aquel tiempo, exclamó Jesús con fuerte voz: “El
que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha
enviado; el que me ve a mí, ve a aquel que me ha enviado.
Yo he venido al mundo como luz, para que todo el que crea
en mí no siga en tinieblas.
Si alguno oye mis palabras y no las pone en práctica, yo
no lo voy a condenar; porque no he venido al mundo para
condenar al mundo, sino para salvarlo.
El que me rechaza y no acepta mis palabras, tiene ya quien
lo condene: las palabras que yo he hablado lo condenarán
en el último día. Porque yo no he hablado por mi cuenta,
sino que mi Padre, que me envió, me ha mandado lo que
tengo que decir y hablar. Y yo sé que su mandamiento es
vida eterna. Así, pues, lo que hablo, lo digo como el Padre
me lo ha dicho”. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: El pasaje pertenece al final de la
primera mitad del Evangelio de san Juan o “libro de
los signos”, que concluye constatando la absoluta
incredulidad de los judíos. Este porfiado repudio ya
nos había sido descrito en su muy elaborado prólogo
(Cfr. Jn 1, 11-12), del que se retoman aquí dos temas
que están en mutua relación: la «luz» y la «palabra».
Creer en Cristo es más que una declaración externa
e incluso más que una simple disposición interna. Es
una adhesión incondicional a su persona y una entrega
total a su causa, fruto de un encuentro personal con Él.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, este sacrificio de salvación que te ofrecemos
en la conmemoración de santa Catalina, para que, instruidos
por sus enseñanzas, podamos darte gracias con mayor fervor
a ti, único Dios verdadero. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Jn 1, 7
Si caminamos en la luz, como Dios es luz, estamos unidos
unos con otros, y la sangre de Jesucristo, su Hijo, nos purifica
de todo pecado. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Concede, Señor, la vida eterna a quienes has alimentado
en esta mesa celestial, la cual sostuvo la vida temporal de
santa Catalina. Por Jesucristo, nuestro Señor.